Mejoró la producción, fue efectivo y levantó en lo anímico: El análisis de la victoria ante el Fortín

Imagen: Prensa Estudiantes.

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Estudiantes venció 3-2 a Vélez en condición de visitante y se reencontró con la victoria tras quince jornadas. Además, volvió a ganar fuera de casa, hecho que no ocurría desde el clásico de 2019 ante Gimnasia. Con un buen planteo de Quatrocchi y su cuerpo técnico, el Pincha cerró el 2020 obteniendo el segundo triunfo del año.
 
El ex defensor central, encargado del equipo de manera interina, no modificó en demasía los nombres que venían siendo titulares. El Pincha salió al José Amalfitani con un parado táctico 4-3-3 en ofensiva, mientras que sin la pelota se agrupó 4-1-4-1, con David Ayala (2002) como eje en el mediocampo y Leandro Díaz como único punta. Teniendo en cuenta la claridad para construir desde el fondo que demuestra el equipo de Mauricio Pellegrino en cada cotejo, el elenco albirrojo decidió agrupar sus líneas y cederle la posesión al Fortín. Eso sí, cuando tanto Gianetti como Abram, los dos marcadores centrales, llegaban con la pelota hasta la mitad de cancha, los dirigidos por Quatrocchi iniciaban la presión. La estrategia estuvo clara: al Pincha no le molestaba jugar sin la pelota, pero debía hacer un trabajo incansable para recuperar e intentar lastimar.
 
Vélez comenzó a inquietar a espaldas de David Ayala con apariciones explosivas de Lucas Janson, que se conectó de buena manera con Cristian Tarragona, el autor del tanto que abrió el marcador. A pesar del baldazo de agua fría sufrido en los primeros instantes del duelo, Estudiantes se repuso con firmeza y encontró rápidamente el empate. Bajo un juego de posesiones cortas y de transiciones rápidas, el Pincha empezó a lastimar al Fortín y logró hacer pie en Liniers. Para ello fueron importantes Lucas Rodríguez (1997) y Diego García, los dos volantes interiores, quienes desgastaron al mediocampo local y se encargaron de comandar las acciones ofensivas. Además, fueron los encargados de recibir los envíos que venían desde la defensa albirroja y distribuirlos hacia el sector ofensivo.
 
"Apuntamos a mantener un orden en las presiones y en las alturas. Después, los muchachos hicieron un gran trabajo y un gran desgaste", expresó el entrenador albirrojo luego del encuentro y allí estuvo la clave. Estudiantes jugó un partido simple, logró unificar sólidamente a sus líneas y el equipo se mostró convencido del planteo. Mauricio Guzmán y Nazareno Colombo, quien salió reemplazado producto de un fuerte golpe de Tarragona, lograron acomodarse luego de los dos goles sufridos en el primer tiempo y no sufrieron sobresaltos en el complemento.
 
En la segunda mitad, el Pincha tomó nota de los puntos altos en el equipo local y prácticamente no dejó progresar con claridad al elenco de Pellegrino, que tuvo un inicio auspicioso y luego se fue diluyendo. Vélez no le encontró la vuelta al cotejo y se enfrentó ante un Estudiantes renovado, no solo desde lo futbolístico sino también desde lo anímico. Además, el equipo visitante tuvo varios puntos altos, destacándose así la figura de Lucas Rodríguez, quien hizo un esfuerzo descomunal y aportó tanto en los aspectos defensivos como en los ofensivos.
 
Con el resultado 3-2 a su favor, el técnico albirrojo mandó al campo de juego a Gaspar Di Pizio (2000) en lugar de Darío Sarmiento (2003), que culminó su participación en el encuentro con algunas complicaciones en el isquiotibial derecho. Acostumbrado a jugar en compañía de un centrodelantero durante las inferiores, el atacante, que venía de marcar ante Defensa y Justicia, ocupó el sector derecho del campo y debió estar atento a las escaladas de Cavanagh, juvenil de Vélez que ingresó muy bien. Además, minutos más tarde y con la necesidad de obtener las tres unidades, Iván Gómez (1997) ingresó a dar batalla en el mediocampo junto a Ayala, y Nicolás Bazzana (1996), tras la lesión de Colombo, se metió en el equipo para defender los últimos ataques de Vélez.
 
El Pincha se llevó el triunfo e intentará que la actuación sea tomada como un punto de partida. Dejó atrás la peor racha de partidos sin ganar en la historia de la institución y ahora le quedarán dos encuentros para finalizar su participación en la Copa Diego Armando Maradona. Mejoró en lo colectivo, en lo individual y también en lo anímico; ahora deberá ratificarlo el próximo martes cuando visite a Godoy Cruz.

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