Al maestro, con cariño

Rubén Bedogni fue una personalidad importante en la educación del fútbol formativo platense (Foto: Museo Estudiantes)

Rubén Bedogni fue una personalidad importante en la educación del fútbol formativo platense (Foto: Museo Estudiantes)

Rubén Delfor ‘Pelusa’ Bedogni tiene 75 años y es un histórico formador de personas en Gimnasia y Estudiantes, por lo que es muy querido y reconocido. Además, en el Lobo fue coordinador de las inferiores, DT interino de Primera en 1985, ayudante de campo de Luis Garisto y de Griguol; con ‘el Viejo’ hacía que estudien hasta los profesionales. En el Pincha dirigió la Quinta campeona del año 2000 y dio el puntapié inicial al actual proyecto educativo pincha, donde el Bachillerato para jugadores lleva su nombre.
 
Por Nicolás Carena (@10Nico7)
 
Como jugador, se inició en el Tripero, pasó a la Quinta del León, fue goleador y campeón con la Tercera ‘que mata’ en 1965, la Reserva en 1966 y con la Primera en el Metropolitano 1967. Bilardo lo apodó ‘Pelé blanco’. Entre otros clubes, jugó en Rosario Central, donde conoció a Timoteo Griguol.
 

Pelusa futbolista
 
Rubén cuenta cómo llegó a Infantiles en Gimnasia: “Jugaba en Almirante Brown donde eran todos del Lobo: el ‘Gallego’ Rosl, ‘Carlitos’ Figueroa y Andrés Martín”. El cambio de vereda a la edad de Quinta división lo impulsó el escribano y dirigente pincha Horacio Ringuelet, quien lo había empleado en su escribanía.
 
Entre otros logros con la camiseta albirroja fue campeón con la "Tercera que mata" y su goleador con 25 tantos en 1965, bajo la guía de Miguel Ignomiriello: “fue el formador de base de la vida, nos orientó, nos dio un camino, se preocupó por nosotros, nos cuidaba, nos consiguió un viático, nos visitaba para ver si nos acostábamos temprano. Fue un maestro de maestros”.
 
Y relata una anécdota muy graciosa: “Me creía que terminaba el mundo cuando terminaba de jugar porque comía hasta lo que no podía. Me decían gordito. Bilardo en una nota en el diario La Nación decía ‘Tenemos un muchachito en Estudiantes que es igual a Pelé, nada más que es blanquito y más gordito’. Me trajo la nota y me hizo reír tanto”.
 
A fines de 1967 fue transferido a Rosario Central, donde encontró otra persona clave en su vida: Carlos Timoteo Griguol. “Ahí conocí a Timoteo, quien jugaba de cinco”. Entre 1975 y 1978 jugó en Atlético Ledesma de Jujuy: “Me llevó Ángel Zoff, otro maestro. Jugaba de cinco, me las rebusqué, era capitán y marqué a Bochini y Maradona. Diego era extraordinario, no lo podías marcar hombre porque te superaba en velocidad, entonces tenía que estar el central detrás del cinco y también colaborar el ocho. Y sin violencia, porque no podés romper a un jugador que estaba volando como un pájaro, cada vez mejor”.
 

Su trabajo en el Lobo
 
Tras un paso en los 80’s com coordinador general de inferiores albiazules, donde lo recibieron muy bien por haber jugado de chico en Gimnasia, llegó su etapa clave. A mediados de 1994 Pelusa propuso hacer estudiar a los jugadores, tanto juveniles como profesionales, y Timoteo, quien asumía como DT en el Tripero, aprobó: “Me parece fantástico. Andá y reuní al plantel”, abonó. La tarea no fue fácil ya que había grandes jugadores como los mellizos Barros Schelotto, el ‘Pampa Sosa, ‘Chirola Romero, Messera y Cufré. Y sobre ‘PotreritoMessera recuerda: “Lo acompañe a recibirse ¡Qué divino, fenómeno y buena persona que es Messera! ¡Y qué jugador, era impresionante! Tiene una gran humildad como su familia”.
 
Bedogni explica la metodología: “Si no seguían el secundario, les conseguía becas para cursos en el Pasaje Dardo Rocha. Los controlaba cada día. Y en inferiores todos tenían que estudiar. Les conseguíamos útiles escolares y los aconsejaba”.
 

La vuelta a Estudiantes
 
En el año 2000 dirigió la categoría ’82 estudiantil: “En esa Quinta jugaban Lugüercio, Pavone, Landa Garza, Damonte… eran unos titanes”. Por su vocación, Pelusa no sólo los entrenaba para el fútbol, sino que los preparaba para la vida: “Los llevaba a los colegios. ¡Lo que les costaba estudiar! Tras volver del Country, controlaba a todos, recorría los colegios, como el Normal 2 y el de 12 y 60, ‘la Legión’, donde iban Pavone y Lugüercio… ¡Pablito entraba por adelante y se quería escapar por atrás! Jajaja… un fenómeno. Eran chicos muy nobles”.
 
El método era el mismo, hasta que propuso un proyecto a Juan Sebastián Verón: “Vino de vacaciones desde Manchester al Country y, después de contarle lo que hacía, le dije ‘El día que vengas ¿Podés poner una escuela acá? No doy más, hace 15 años que estoy todo el día en ese autito llevando los chicos a las escuelas y cuidando que no les pase nada”. En 2015, a pocos meses de iniciada la presidencia de Sebastián Verón, se inauguró el Bachillerato obligatorio para futbolistas de Estudiantes “Rubén Delfor Bedogni”. Algo que emociona a ‘Pelusa’: “le pusieron mi nombre mientras estoy en vida”.
 

Su familia y su legado
 
Previo al aislamiento social, era frecuente ver a Pelusa recorriendo por el Bachillerato del Country, para asistir a los chicos y conversar con ellos. Junto a Beatriz Di Jorgi, su compañera de vida (como le gusta llamarla) y con quien mantiene el mismo amor hace 57 años, por las tardes visitan el colegio primario del club al cual concurren sus nietos Blas Benjamín y Ciro. Allí suelen encontrarse con su hijo Rodrigo, quien es ‘profe’ en las Infantiles pinchas; aunque extrañan mucho a su hija Paola, psicóloga que reside en Santa Rosa de Calamuchita.
 
Hoy varios clubes brindan educación formal a sus deportistas y Bedogni fue uno de los pioneros: “Por lo menos formé personas; a algunos no les tocó llegar, a otros sí. Les marqué un camino. No hay una cosa más bella que ser educado y tener valores en la vida. Le hizo muy bien a las instituciones y a los pibes. Les dejé un buen recuerdo porque los traté con un afecto casi de padre”.
 
Pelusa Bedogni nos deja un mensaje hermoso: “Estudié hasta el primer año del Colegio Nacional. Pero todo lo que me faltó a mí, se los entregué a todas las generaciones de chicos que pasaron tanto por Gimnasia como por Estudiantes. Y por eso estoy feliz. Les marqué el camino de la vida que es fundamental tener educación, respeto, humildad… los valores esenciales. El hombre en todas las actividades que desarrolla tiene que pensar en que tiene hijos y nietos, el tiempo pasa y tiene que dejar una huella de afecto, comprensión y enseñanza. La vida no es sólo la pelota de fútbol”.
 

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